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Para los curiosos: Descubre como empezó Vicen esta aventura
(Despliega aquí para leer el correo donde cuenta su historia)

Fue un jueves. Concretamente, el 10 de marzo de 2011.

Ese día di mi primera clase de bioenergética.

Si te soy sincero, no tenía ningún plan maestro. No hubo una visión mística que me dijera: «Vicen, dentro de 15 años estarás dedicando tu vida exclusivamente a esto». Qué va.

Fue un impulso. Fue una necesidad visceral.

En realidad, mi búsqueda había empezado unos años antes, hacia 2007. La vida me había sacudido fuerte: mi madre murió en 2006 y me separé de la madre de mis hijos en 2007. Esa crisis existencial me empujó a buscar, a formarme y a encontrar herramientas que me sostuvieran.

Pero en 2011, mi realidad era otra. Trabajaba horas infinitas en el mundo editorial, mi cabeza ardía de estrés digital y tenía tres hijos que mantener.

Yo quería profundizar en este camino del cuerpo y la energía, pero no tenía las condiciones para irme a la India a meditar ni pasarme la vida haciendo cursos caros. No tenía tiempo y no tenía plata.

Así que la vida me empujó a encontrar mi propia manera, una manera humilde de seguir caminando: ponerme a darlo.

Entendí que la única forma de garantizar mi propia práctica, de obligarme a bajar al cuerpo y no perderme en la vorágine mental, era compartirlo con otros.

Ese jueves de 2011 no nació un «maestro». Nació un practicante que decidió ponerse al lado de los mejores (como Daniel Odier, Éric Baret, Ferran Pascual y Esther Ballber, además de algunos otros) para seguir aprendiendo mientras compartía. Esa fue mi formación: estar cerca del fuego y aprender por ósmosis y por oficio.

Hoy, 15 años después, miro atrás y me parece un misterio maravilloso que ese impulso de supervivencia se haya convertido en Trika.

Ya no estoy solo. Ahora somos una tribu.

Y por eso, este mes quiero celebrar ese «jueves cualquiera» contigo.

El próximo viernes 20 de marzo celebramos el equinoccio de primavera y abrimos las puertas del Círculo Kaula.

Es un evento abierto y gratuito. Es mi forma de agradecer que, en medio de aquel caos, me atreviera a dar el primer paso.

Vente a celebrar, a mover la energía y a ver qué pasa cuando la necesidad de practicar se convierte en una forma de vida.

Reserva tu plaza aquí (el aforo es limitado).

Un abrazo,

Vicen