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La muerte de la familia

David Cooper

1971

Portada de La muerte de la familia

Está porque describe la familia como un sistema que filtra la experiencia y elimina de ella la espontaneidad, enseña que no nos bastamos solos para existir y prohíbe experimentar la propia soledad. Cooper critica la familia nuclear burguesa y, más en general, la familia como forma que adopta la ideología en cualquier sociedad explotadora, porque su molde se repite en la fábrica, el sindicato, la escuela, la universidad, la iglesia, los partidos, las fuerzas armadas y los hospitales. Desde ahí trata el amor, la revolución, la educación, la terapia, la locura y la muerte, con capítulos en prosa, en verso («Ropas negras») y en forma de testamento. La introducción de la edición, que no es de Cooper, lo resume como un manifiesto político de 1971 que propone «experiencias significativas» a través del amor, la locura y la política.

El libro es una crítica a la familia nuclear de la sociedad capitalista, considerándola fracasada y heredera de la sociedad esclavista y de la sociedad feudal, por lo que propone su desaparición. Habla de la superación de todos los prejuicios que impone la sociedad actual, defendiendo la libertad absoluta. Por ello, hace referencia a la “muerte de Dios” y a la revolución social”, diciendo que serán posibles sólo cuando se haya liquidado la familia actual de carácter represivo y jerárquico. Y a su vez ve al instinto como fuente de “salvación”

Texto de la editorial

Estructura

Introducción de la edición · Cronología · Bibliografía

En esta crítica de la familia…

La topografía del amor

Los dos rostros de la revolución

El final de la educación, un principio

Mate de hambre a su cerdo

La otra orilla de la terapia

La revolución del amor y la locura

Muerte y revolución

Mi última voluntad y testamento

Regalos gnómicos · Feliz precumpleaños · Dedicatoria

Citas

«El poder de la familia reside en su función social mediadora. En toda sociedad explotadora, la familia refuerza el poder real de la clase dominante»

«sólo podemos hablar de comunas como unidades prototípicas que jamás pueden extenderse ni florecer libremente en un contexto prerrevolucionario»

«El miedo predominante, por lo general secreto o mal expresado o inexpresado en las sociedades del primer mundo, es el miedo a una locura que no tiene límites»

Ediciones en castellano

Planeta-Agostini · 1985

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