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Elogio de la locura
Erasmo de Rotterdam

Es el discurso de la Estulticia, que atribuye a la locura todo lo deleitoso de la vida, del engendrar a la amistad, y repasa a quienes le pertenecen; aporta una crítica satírica del orgullo de la razón. Habla en primera persona ante una «copiosa reunión», con su genealogía, su lugar de nacimiento y su séquito: el Amor Propio, la Adulación y el Olvido. Sostiene que todo lo deleitoso de la vida procede de ella, también el matrimonio y el consejo, y pasa lista de su «grey»: favoritos de los reyes, aficionados a milagros y fábulas, poetas, retóricos, filósofos, teólogos, religiosos y monjes, cortesanos, cardenales y Sumos Pontífices. Hacia el final deja la burla y alega que la religión cristiana está emparentada con una forma de estulticia y que la felicidad de los creyentes es una especie de locura. Cierra diciendo que no recuerda ni una palabra de lo dicho.
Desiderio Erasmo, más conocido como Erasmo de Rotterdam, uno de los personajes más influyentes en la Europa de su época, escribió «Elogio de la locura» en un contexto social y cultural convulsionado por la lucha entre la tradición medieval y las nuevas premisas que apuntaba el humanismo. A lo largo de esta obra que Erasmo dedica a su amigo Tomás Moro, parece querer convencer al mundo de que la Insensatez, la Estulticia o la Locura son el origen de todas las bondades, diversiones y deleites que el ser humano disfruta. Acompañadas de la ebriedad, la adulación, la pereza o la ignorancia, reclama sus méritos con desfachatez y gracia, en un discurso impregnado de ironía. Pero ¿qué pretende Erasmo con este elogio? ¿Qué esconde? ¿En qué consiste este juego de ingenio? ¿Es todo una burla? En «Elogio de la locura» Erasmo crea un espejismo seductor y contundente que, impregnado del humanismo cristiano que preconizaba, le sirve de excusa para describir la necedad del mundo y arremeter a dentelladas contra todo lo humano y lo divino.
Texto de la editorial
Estructura
68 capítulos numerados en romanos, sin partes, precedidos de «Habla la estulticia»
I-II: la Estulticia y su propósito de elogiarse
III-VII: elogio de sí misma, nombre, genealogía, lugar de nacimiento y séquito
XI y siguientes: lo que la vida debe a la Estulticia
LIX: los Sumos Pontífices
LXIV-LXV: los teólogos y las Escrituras
LXVI-LXVII: la religión cristiana y la felicidad de los creyentes
LXVIII: epílogo
Citas
«soy, empero, aquélla, y precisamente la única que tiene poder para divertir a los dioses y a los hombres.» (sin paginación · capítulo I)
«¿Hay cosa que más cuadre sino que la misma Estulticia sea trompetera de sus alabanzas y cantora de sí?» (sin paginación · capítulo III)
«parece que toda la Religión cristiana tenga algún parentesco con cierta especie de estulticia, y que, en cambio, no tiene la menor armonía con la sabiduría.» (sin paginación · capítulo LXVI)
«Detesto al oyente que se acuerda de todo.» (sin paginación · capítulo LXVIII)
Ediciones en castellano
Espasa Calpe Mexicana · 1983
