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San Bernardo
René Guénon
1929

Guénon presenta aquí a San Bernardo de Clairvaux, un contemplativo llamado a dirigir asuntos de la Iglesia y del Estado, y lo tenemos como ejemplo de cómo lee el cristianismo medieval. Es un estudio breve, de unas doce páginas, que recorre su origen borgoñón, su entrada en Cîteaux en 1112 y la fundación de Clairvaux, su papel en el cisma de Anacleto II, la condena de Abelardo y de Gilbert de la Porrée, la regla del Temple y la predicación de la segunda cruzada. Termina con su pensamiento místico sobre el amor, que no entiende en sentido afectivo, su culto a la Virgen y su figura de monje y caballero.
Estructura
Introducción: el contemplativo y los prejuicios del espíritu moderno
Origen, entrada en Cîteaux y Clairvaux
El cisma de Anacleto II y la actividad política
Abelardo y Gilbert de la Porrée
La Orden del Temple
La segunda cruzada y «De consideratione»
Los milagros y el arte religioso
El pensamiento místico
El culto de la Santa Virgen y el caballero
Citas
«Esta vida aparece así en cierto modo como una refutación anticipada de esos errores, opuestos en apariencia, pero en realidad solidarios, que son el racionalismo y el pragmatismo»
«En suma, se puede decir que la conducta de Bernardo estuvo siempre determinada por las mismas intenciones: defender el derecho, combatir la injusticia, y, quizás por encima de todo, mantener la unidad en el mundo cristiano.»
«lo que los filósofos se esfuerzan en alcanzar por una vía desviada y como de tanteo, él llegaba a ello inmediatamente, por la intuición intelectual sin la que ninguna metafísica real es posible»
