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Vidas de los cínicos (libro VI de «Los diez libros»)
Diógenes Laercio
Aporta la tradición cínica, que vive la filosofía en el cuerpo y desafía la convención. Es el libro sexto de Diógenes Laercio, con las vidas de los filósofos de la Secta Cínica. Abre con Antístenes, discípulo del orador Gorgias y después de Sócrates, «fundador de la Secta Cínica», con sus dichos y la lista de sus escritos. Sigue Diógenes de Sinope, con el destierro por la moneda falsificada, su ida a Atenas junto a Antistenes, el báculo, el zurrón, el palio doblado y la cuba del Metróo, y sus respuestas. Vienen luego Mónimo, Onesícrito, Crates con sus versos, Metrocles, Hiparquia, que se va con Crates y anda con él «publicamente» en matrimonio, Menipo y Menedemo. Cierra con las opiniones comunes de los cínicos, el vivir según la virtud y el desprecio de las humanidades y las artes, y con el paso a los estoicos, cuyo primero fue Zenón, «discípulo de Crates».
Estructura
Antístenes
Diógenes de Sinope
Mónimo y Onesícrito
Crates, Metrocles e Hiparquia
Menipo y Menedemo
Las opiniones comunes de los cínicos y el paso a los estoicos
Citas
«Primero maniático que voluptuoso.»
«Descárgalo 5 pues no hallarás leño tan duro que de ti me aparte, con tal que enseñes algo.»
«Es noble la ciudad Zurrón llamada, Fastosa, aunque mugrienta,»
