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Teoría del cuerpo enamorado
Por una erótica solar
Michel Onfray
2000

Editorial Pre-Textos, 2002
Es nuestro interlocutor del cuerpo y del deseo. Onfray celebra una erótica cortés desde los filósofos paganos y frente al ideal ascético, y opone al modelo monógamo, procreador y fiel un deseo que considera naturalmente polígamo, con microsociedades electivas regidas por contratos hedonistas. Parte de su propia genealogía libidinal (el vientre materno, la infancia en la campiña normanda, la primera iniciación a los diecisiete años) y se sirve de un bestiario filosófico: la platija, el elefante monógamo, la abeja gregaria, el pez masturbador, el cerdo epicúreo, el erizo soltero. Lo presenta como una teoría de las relaciones sexuadas y lo cierra con un manifiesto por la novela autobiográfica.
En Teoría del cuerpo enamorado Onfray ha pretendido liberar al eros de las múltiples trabas a las que el cristianismo y la sociedad normalizada lo tienen sometido. En la estela trágica de Bataille, siguiendo los estudios históricos de Foucault, Onfray penetra en la piel de la sexualidad humana: filosofía, ética y política quedan entremezcladas en esta obra materialista y libertina, que contrapone la tradición de pensadores y poetas como Diógenes, Horacio y Demócrito a autores cristianos como San Pablo o San Agustín. En un fragmento de su obra Michel Onfray señala el designio de la misma: Una geneaología del deseo, una lógica del placer y una política de las disposiciones permiten reflexionar, de manera entrecruzada sobre el papel de la falta, del ahorro y del instinto en la tradición idealista y renunciante, y luego sobre el exceso, el gasto y el contrato en la línea del materialismo hedonista. El conjunto brinda menos una respuesta precisa a las preguntas que siempre me he planteado sobre las mujeres que una tentativa de resolver de manera sosegada el problema de la posible relación entre los sexos. Pasen y lean. A día de hoy Michel Onfray se ha convertido en uno de los filósofos más interesantes de Francia. Pasada la resaca de la efervescente segunda mitad del siglo XX, Onfray ha aparecido como un soplo de aire fresco en la escena intelectual francesa. Su propuesta, cifrada en un materialismo hedonista, lúcido y socialmente subversivo, hereda lo mejor de esa corriente intelectual, desde la Antigüedad clásica (Epicuro, Lucrecio, los cínicos) hasta la Ilustración (Helvetius, Nietzsche, Deleuze). Onfray, como profesor de bachillerato, recuperó a un pensador olvidado, Georges Palante, nietzscheano de primera hora y nada heideggeriano. Con La sculpture de soi ganó en 1996 el Premio Médicis de Ensayo, en una obra que combina una ética política libertaria con una estética de la cura de sí.
Texto de la editorial
Estructura
Prólogo de X. Brotons y prefacio
Obertura: manifiesto por la vida filosófica
Primera parte, genealogía del deseo: de la falta, del exceso
Segunda parte, lógica del placer: del ahorro, del gasto
Tercera parte, teoría de las disposiciones: del instinto, del contrato
Coda: manifiesto por la novela autobiográfica
Bibliografía y anexo
Citas
«Esta Teoría del cuerpo enamorado vale como declaración de guerra hecha a todas las formas tomadas por la pulsión de muerte en las relaciones sexuadas.»
«el texto original vale para mí como depósito de sustancias esenciales»
«Sólo esta hospitalidad consigo mismo permite la hospitalidad con el otro.»
Ediciones en castellano
Editorial Pre-Textos · 2002
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