SALVAJEMENTE HUMANOS · CHARLA ONLINE
Descolonización del cuerpo
Vicen Montserrat, con Rocío Carmona. Lunes 12 de octubre, de 20:00 a 21:30, hora de Barcelona. En directo, por Meet. Vienes como invitado nuestro.

El 12 de octubre no se descubrió nada: se colonizó. También el propio cuerpo.
Se ha dicho que, cuando los colonizadores se marcharon, se quedaron habitando las cabezas de los colonizados. Nosotros decimos que también los cuerpos.
Y esa idea tiene nombres. El filósofo argentino-mexicano Enrique Dussel lo dice del propio 12 de octubre: al otro no se le descubrió, se le encubrió — no se le vio como otro: se le tapó con la imagen que Europa ya tenía de sí misma, y así se lo pudo tomar. Y el sociólogo mexicano Pablo González Casanova puso nombre a lo que quedó después: colonialismo interno — cuando se va la metrópoli, la misma relación de dominio sigue funcionando dentro del propio país, ejercida ya por los de casa.
Y no es una manera de hablar: la operación está escrita por quienes la hicieron. En pleno siglo XVII, Hobbes describe el cuerpo humano como un mecanismo.
«¿Qué es en realidad el corazón sino un resorte; y los nervios qué son, sino diversas fibras; y las articulaciones sino varias ruedas?»
— Thomas Hobbes, «Leviatán», 1651
Y unas décadas después, un pastor puritano anota en su diario quién es el enemigo.
«En el preciso momento en que mis necesidades naturales me rebajen a la condición de Bestia, mi Espíritu surgirá.»
— Cotton Mather, «Diario», 1680-1708
Uno convierte el cuerpo en reloj. El otro llama Bestia a sus propias necesidades. Se le pidió a la razón que colonizara a la bestia, y la bestia era el cuerpo propio.
Y las dos cosas ocurrieron a la vez. Mientras al otro lado del mar se tomaban las tierras, aquí se tomaba el cuerpo. Silvia Federici lo escribe junto, como tres caras de un mismo movimiento.
«Tres aspectos clave de la transición del feudalismo al capitalismo: la constitución del cuerpo proletario en una máquina de trabajo, la persecución de las mujeres como brujas y la creación de los ‹salvajes› y los ‹caníbales›, tanto en Europa como en el Nuevo Mundo.»
— Silvia Federici, «Calibán y la bruja», p. 197
Las mismas décadas, los mismos años, y una sola idea sosteniéndolo todo: que hay una parte de lo vivo que puede someterse porque es inferior. Fuera, las tierras y la gente que las habitaba. Dentro, el cuerpo y lo que pide.
Y en Europa, a la vez, la caza de brujas. Federici la pone en fila con todo lo demás: fue contemporánea a la conquista de América y al exterminio de sus poblaciones, a los cercamientos ingleses, al comienzo de la trata de esclavos y a las leyes contra los vagabundos. Cinco cosas, cinco sitios, las mismas décadas.
Y no fue una superstición que se apagara sola. La caza de brujas fue también la persecución de un saber sobre el cuerpo que estorbaba — el de las parteras, el de la anticoncepción, el de quien cuidaba sin permiso—. Y donde no lo borró, lo empujó a la clandestinidad, dejando en su sitio a un cuerpo que ya no sabía de sí y tenía que preguntar.
Qué tiene que ver esto contigo
Que esa herencia no se quedó en los libros de historia. Está en el gesto cotidiano de mandar sobre uno mismo. En desconfiar de lo que el cuerpo pide. En llamar debilidad al cansancio y pereza al aviso. En tratar el cuerpo propio como algo que hay que corregir, entrenar y disciplinar — igual que se trata lo que se considera inferior.
No es un error personal: es una programación histórica. Y eso cambia lo que se puede hacer con ella, porque lo que se hereda se puede mirar, y lo que se mira deja de mandar desde la sombra. Aunque mirarlo no lo deshace: eso ocurre en el cuerpo, y para eso hay una práctica el 25 de octubre.
Qué hacemos esa noche
Empezamos con una práctica breve de presencia y respiración, escuchando una canción: unos minutos para llegar al cuerpo antes de ponerse a hablar de él.
Después, el tema, desarrollado con calma. Y un espacio de preguntas donde se conversa de verdad. No hace falta haber leído el libro ni saber nada de historia.
Ocurre una sola vez y en directo, así que lo de esa noche no se repite.
De dónde sale esto
Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria, de Silvia Federici, es el libro que el laboratorio lee este trimestre y lo recomendamos a quien quiera entender de dónde viene la relación que tenemos hoy con nuestro cuerpo. El hilo descolonial que da nombre a la charla lo trabajan, desde otro lado del mismo asunto, autores como el brasileño Luiz Rufino.
De ahí salen las otras dos fechas del trimestre: la sesión abierta del 30 de septiembre, que es una sesión del laboratorio con las puertas abiertas, y la práctica del 25 de octubre, «Cuerpo rebelde». Y ahí «rebelde» no quiere decir «en contra»: quiere decir que sigue vivo.
Quién habla
Vicen Montserrat acompaña procesos de reconexión desde el cuerpo. En el centro Trika desarrolla la bioenergética integrativa, una síntesis de herramientas corporales que atiende al ser humano sin perder de vista su contexto relacional y social.
Desde los libros, la escritura y la conversación, Rocío Carmona crea espacios donde la belleza, la presencia y las palabras puedan cambiar nuestra forma de mirar la vida.
Detalles prácticos
- Lunes 12 de octubre de 2026, de 20:00 a 21:30, hora de Barcelona.
- En directo, por Meet. Ocurre una sola vez y no se repite.
- Vienes como invitado nuestro. De la segunda charla en adelante tampoco hace falta aportación, pero sí ser socio, y el alta no lleva ninguna.
- Si nos lees desde América: son las 15:00 en Argentina, Uruguay y Chile; las 13:00 en Colombia; las 12:00 en México y Costa Rica.
- No se graba en vídeo. El audio queda en el archivo de la comunidad, para socios.
Dinos que vienes
Te confirmamos plaza por correo, en cuanto te inscribas.
Esta charla es parte de Salvajemente humanos, las puertas por las que se entra a Trika. Las demás fechas en directo están en encuentros online.